Foto: Diario de Cuba
El Consejo de Defensa Nacional de Cuba aprobó el pasado 17 de enero una serie de planes y medidas ante lo que consideran una amenaza concreta, incluyendo el plan secreto "Baraguá", el cual contiene indicaciones sobre cómo proceder con los presos políticos y comunes en caso de un conflicto. Aunque no se ha declarado oficialmente el Estado de Guerra, el plan ha sido considerado como un acto real de preparación ante un escenario de posible acción militar externa, específicamente en relación con las crecientes tensiones con Estados Unidos y las amenazas del presidente Donald Trump.
El plan "Baraguá" fue diseñado por el Ministerio del Interior (MININT) en colaboración con la Fiscalía General de la República, y contiene directrices para aislar, concentrar y neutralizar a los presos políticos, a quienes se podría utilizar como rehenes en un eventual proceso de diálogo de fin de hostilidades. A la vez, el plan prevé excarcelaciones excepcionales y movilizaciones militares de reclusos comunes, aunque solo aquellos que no hayan sido condenados por delitos graves como asesinatos o violaciones.
Uno de los aspectos más críticos del plan es la movilización de Brigadas de Respuesta Rápida, grupos paramilitares que deben ser activados y entrenados para responder con tolerancia cero ante cualquier forma de subversión interna. Además, el plan incluye medidas severas contra la propaganda enemiga y el sabotaje, que podrían ser castigadas con penas muy severas, incluyendo la pena de muerte.
Sin embargo, a pesar de las reuniones y los planes elaborados, varios miembros del gobierno y del sistema judicial han expresado preocupaciones sobre la falta de coordinación en los preparativos para un escenario de guerra. Según una diputada y una jueza que participaron en las reuniones de los Consejos de Defensa provinciales y municipales, hay una alarmente falta de preparación logística para enfrentar una guerra, especialmente en términos de abastecimiento de alimentos y material médico, lo que pondría en peligro a la población civil en caso de conflicto.
En este contexto, se ha señalado que las plantillas de guerra están incompletas o son ficticias, lo que genera incertidumbre sobre los procedimientos y la coordinación efectiva de las diferentes áreas de defensa en la isla. A pesar de la planificación, las autoridades internas reconocen que Cuba no está preparada para enfrentar un conflicto a gran escala debido a carencias en insumos y reservas de alimentos, lo que podría resultar en una grave crisis humanitaria en caso de guerra.
Este análisis destaca las debilidades estructurales en la preparación de Cuba para un escenario de guerra y las tensiones internas sobre cómo responder ante una posible intervención militar o escalada del conflicto con Estados Unidos.
Con información de Diario de Cuba
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