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Padres cubanos se quejan de la comida en las escuelas: 'sancocho para puercos'

Redacción de CubitaNOW

Sociedad, Cuba

"Sin palabras, eso no es un almuerzo, eso es un sancocho para los puercos. Mi hija, que es de muy buen comer, dice así: 'mamá, qué malo está el almuerzo de la escuela'", se quejó una madre cubana de la comida en las escuelas y círculos infantiles, informó este viernes el medio independiente Diario de Cuba.

"Es doloroso cuando me dice que no comió porque estaba muy mala. Que le dieron de merienda jugo malo (de mermelada de papaya) o que le dieron Bob Esponja (harina de maíz) o que el pan estaba muy duro. Yo lloro solo de saber eso. Lo mejor es que no permiten que entre nada de merienda en el círculo", dijo Noreysi Bertot Pereira, madre de una niña de cuatro años.

"El círculo donde tengo a mis hijos es uno de los mejores de este distrito. Normalmente los niños meriendan jugo de plátano o de frutabomba y una rebanadita de pan. En el almuerzo les dan arroz, chícharo y picadillo. Lo único es que mis hijos siempre llegan con hambre a la casa, porque no se llenan", contó una madre desde Santiago de Cuba.

Grettys González señaló que la comida "es pésima, pero pésima, y la elaboración más pésima todavía. De los chícharos, que son el plato diario, porque no varían, siempre están duros los granos. Sin sazón, ni nada. Del arroz, para qué hablar".

"Mi hijo tiene solo ocho años y come normal, pero ya hasta el arroz tengo que mandarle, porque el de la escuela es bien poco y en bolas. De plato fuerte, hace bastante que no les dan y el pan lo pican en cuatro. Qué te puedo decir. Triste situación la de los niños, pero a dónde te vas a quejar, dónde vas a llorar", agregó.

"En la escuela primaria de mi hijo, en Punta Brava (municipio Playa), dan arroz, chícharos y a veces pan. Nunca proteína. Es un abuso total, y la situación viene de años", dijo Irasema Castro.

Según Diario de Cuba, en la misma situación están escuelas de Guanabacoa, Cotorro y Marianao. "Desde que yo estudié, hace 12 años, el almuerzo daba asco. Me imagino que ahora da el doble de asco", dijo Camilo Eliani.

"Lo que está sucediendo en las escuelas cubanas con el tema de la alimentación da pena", dijo la cocinera de uno de estos centros estudiantiles del reparto Alamar, municipio Habana del Este.

La cocinera contó que cuando ha habido alguna proteína han sido "huevos o una mortadela malísima que está llena de harina". Los niños solo han almorzado "arroz y frijoles y, con suerte, alguna mermelada de postre. A veces un niño lleva algo para acompañar el almuerzo, unas chicharritas de plátano o una salchicha, y el resto de los alumnos le pide o lo mira con envidia. Da mucha pena eso", reseñó la citada fuente.

El economista Pedro Monreal dijo el mes pasado que "el insuficiente análisis del tema de la pobreza en Cuba, estrechamente identificada como vulnerabilidad, coexiste con una carencia absoluta de datos oficiales y de debate público sobre un fenómeno aún más pernicioso: la desigualdad".

"En Cuba, grupos de la sociedad no acceden a oportunidades productivas debido a 'circunstancias', principalmente internas, más allá de su control. Hay desperdicio de potencial humano, baja eficiencia y poco dinamismo. También emigración y descomposición de tejido social. Uno de los costos de no abordar pobreza y desigualdad en forma de debate político participativo y libre es que pudiera perderse de vista que en Cuba la desigualdad de oportunidades podría estar operando como mecanismo para reproducir desigualdades en próximas generaciones".

"Ni la pobreza ni la desigualdad son accidentes sociales. Se explican por muchos y variados factores, pero en el fondo están determinadas por estructuras de poder. No solamente son fenómenos políticos por sus efectos, sino sobre todo por sus causas", agregó Monreal.