Una mujer cubana que participó recientemente en un acto de apoyo a Venezuela en la ciudad de Guantánamo llamó la atención de los medios locales al cargar un muñeco de Hugo Chávez, en un gesto que algunos asistentes describen como símbolo de apoyo al legado bolivariano y que en las redes ha sido interpretado tanto como amuleto como meme cultural, según reportó el periodista Rolando Nápoles.
La protesta fue parte de una serie de movilizaciones convocadas por el Gobierno cubano tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas militares estadounidenses.
El régimen en La Habana ha organizado actos de solidaridad y marchas “antiimperialistas” en varias provincias, en los que las autoridades han instado a la población a expresar apoyo al liderazgo chavista y rechazar lo que describen como una “agresión extranjera” contra Venezuela.
Según testimonios recogidos en Guantánamo, la mayoría de los participantes llegó a las marchas como parte de obligaciones derivadas de sus centros de trabajo o por presión de organizaciones sociales, aunque también hay quienes expresan su adhesión sincera a la causa. Estos eventos se han multiplicado en varias localidades en respuesta a la situación en Venezuela y a las decisiones del gobierno cubano de respaldar públicamente a las autoridades venezolanas tras la captura de Maduro.
La imagen de la mujer con el muñeco de Hugo Chávez se ha difundido en redes sociales y plantea interrogantes sobre el significado de estos símbolos: mientras algunos aseguran que se trata de un símbolo de esperanza para amplios sectores identificados con la Revolución Bolivariana, otros lo toman en tono humorístico o incluso como una forma de resistencia cultural en medio de la crisis.
En el contexto de estas movilizaciones, el Gobierno cubano también ha reforzado su discurso sobre la solidaridad entre Cuba y Venezuela, recordando la estrecha relación histórica entre ambos países y su alianza política desde los tiempos de Hugo Chávez. Este respaldo se ha manifestado en actos organizados oficialmente y en mensajes emitidos por las autoridades, que buscan transmitir unidad frente a lo que perciben como presiones externas.
Sin embargo, analistas advierten que las marchas también reflejan una realidad más compleja, en la que la participación no siempre representa el sentir mayoritario de la población, sino que puede estar influenciada por mecanismos de convocatoria institucionales y expectativas sobre el futuro político y social de Cuba y de su vecino, Venezuela.
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