La Fuerza Aérea de Estados Unidos confirmó la identidad de las ocho personas que perdieron la vida tras el accidente de un bombardero B-52H Stratofortress ocurrido el pasado 15 de junio en la Base Aérea Edwards, en California. El siniestro tuvo lugar durante una misión de prueba y provocó el cierre temporal de la instalación militar, mientras avanza una investigación oficial para esclarecer las causas del impacto.
Las autoridades militares de Estados Unidos han hecho públicos los nombres de los ocho tripulantes que murieron en el accidente de un bombardero estratégico B-52H Stratofortress, ocurrido en la Base Aérea Edwards, en el desierto de Mojave, California. El anuncio se produjo tras completarse el protocolo de notificación a los familiares, requisito previo a la divulgación oficial de las identidades.
Las víctimas fueron identificadas como el coronel Gregory Watson, el teniente coronel Gabriel Estrella, el teniente coronel retirado Miles Middleton, y los mayores Alexander Davis, Robert Dee y Brad Hovey. También fallecieron los ingenieros de pruebas de vuelo Jeromy Smith y Christopher Rischar. Las edades de los tripulantes oscilaban entre los 32 y los 53 años, y todos formaban parte de equipos vinculados a operaciones de prueba, mantenimiento y modernización de aeronaves.
El bombardero realizaba una misión técnica rutinaria relacionada con el programa de actualización de sistemas del B-52 cuando ocurrió el accidente poco después del despegue, alrededor de las 11:20 de la mañana, hora local. La aeronave estaba involucrada en pruebas asociadas a la modernización de su radar y otros sistemas, dentro de un plan de actualización de larga duración que busca extender la vida operativa del modelo hasta las próximas décadas.
El siniestro se produjo mientras el B-52 ejecutaba un vuelo de evaluación técnica como parte de un programa de modernización de sus sistemas. En esta fase se realizaban pruebas vinculadas a la actualización del radar AN/APQ-188, un componente clave dentro del proceso de renovación tecnológica de la aeronave.
Estas maniobras formaban parte de un plan más amplio destinado a prolongar la vida útil del bombardero estratégico durante varias décadas más. El proyecto incluye la incorporación de nuevos motores Rolls-Royce F130 y la modernización de sistemas electrónicos y de navegación, con el objetivo de mantener la operatividad de la flota hasta mediados del siglo XXI.
El programa de actualización del B-52 es considerado uno de los más ambiciosos dentro de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con una inversión estimada en 48,600 millones de dólares. Su finalidad es garantizar que una aeronave diseñada en la década de 1950 pueda seguir cumpliendo funciones estratégicas en escenarios militares contemporáneos.
Durante la misión, la aeronave se encontraba en una fase rutinaria de ensayo cuando se produjo el accidente, lo que ha llevado a las autoridades a centrar la investigación en posibles fallos técnicos o estructurales relacionados con el proceso de pruebas. Las condiciones exactas del incidente aún no han sido determinadas y forman parte de la investigación oficial en curso.
El impacto del siniestro ha generado la suspensión temporal de operaciones en la base aérea afectada, mientras equipos especializados analizan los restos del aparato y recopilan información técnica. La prioridad inmediata es establecer la secuencia de eventos que llevó a la pérdida del bombardero durante una operación considerada de baja complejidad dentro del programa de ensayos.
Tras el impacto, la instalación militar activó de inmediato los protocolos de emergencia, cerrando el aeródromo y desviando vuelos en tránsito. Las autoridades calificaron inicialmente el accidente como un evento de carácter “no sobrevivible” debido a la destrucción total de la aeronave en el impacto.
El mando de la Fuerza Aérea expresó públicamente su pesar por la pérdida de los ocho tripulantes, destacando su experiencia y compromiso con las misiones de prueba y desarrollo tecnológico. También se subrayó que el grupo incluía tanto personal militar en activo como retirados y especialistas civiles contratados, lo que refleja la naturaleza conjunta de este tipo de operaciones.
El B-52H Stratofortress es uno de los bombarderos más antiguos aún en servicio en Estados Unidos, con más de seis décadas de operación desde su incorporación en los años cincuenta. A pesar de su antigüedad, continúa siendo una pieza clave en la estrategia aérea estadounidense gracias a programas de modernización que incluyen nuevos sistemas de propulsión, navegación y armamento.
La investigación oficial del accidente está ahora en manos de una junta especializada de la Fuerza Aérea, que deberá determinar las causas exactas del siniestro. Los resultados preliminares podrían tardar varios meses, dado el nivel de complejidad técnica del caso y las condiciones en las que ocurrió el impacto.
Fuente: EFE
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