Las autoridades migratorias de Estados Unidos trasladaron a los inmigrantes que permanecían detenidos en el centro conocido como “Alligator Alcatraz”, una instalación ubicada en los Everglades del sur de Florida que ha estado rodeada de polémica desde su apertura.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) informó que la medida fue adoptada como parte de los preparativos para la temporada de huracanes, que comenzó oficialmente este mes y podría representar riesgos para las personas alojadas en estructuras temporales o flexibles.
“Al iniciarse la temporada de huracanes, el ICE y el estado de Florida han trasladado a los inmigrantes indocumentados desde la instalación de estructura flexible”, señaló la agencia federal en un comunicado. Según las autoridades, el objetivo es garantizar la seguridad de los detenidos durante los meses de mayor actividad ciclónica.
Hasta el momento no se ha informado públicamente a qué centros fueron enviados los migrantes ni cuántas personas permanecían en la instalación al momento del traslado.
Registros revisados por medios locales indican que el centro albergó durante abril una población promedio cercana a las 1.400 personas. Datos de ICE señalan que una parte importante de los detenidos no contaba con antecedentes penales, una realidad que ha sido utilizada por críticos del proyecto para cuestionar los argumentos que justificaron su construcción.
La instalación fue levantada en una zona de los Everglades y desde el principio generó oposición por parte de grupos ambientalistas, que denunciaron la falta de estudios públicos sobre el impacto ecológico de las obras. Organizaciones como Friends of the Everglades mantienen demandas judiciales contra el proyecto y reclaman su cierre definitivo.
Según documentos obtenidos durante el litigio, la operación del centro habría costado alrededor de 1,2 millones de dólares diarios. Asimismo, informes citados por los demandantes estiman que el gasto total asociado a la instalación podría superar los 1.100 millones de dólares.
Los grupos ambientalistas también han expresado preocupación por los posibles efectos sobre los humedales de la región y sobre el hábitat de especies protegidas, incluida la pantera de Florida. Aseguran que la construcción incluyó la pavimentación de amplias áreas sin que se realizara una evaluación ambiental pública previa.
Por su parte, las autoridades estatales han rechazado reiteradamente las acusaciones sobre presuntos daños ambientales y han defendido la necesidad de contar con instalaciones para alojar a migrantes detenidos mientras se resuelven sus procesos migratorios.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, había manifestado anteriormente que el futuro del centro dependería de las necesidades y decisiones de las autoridades federales.
(Con información de Telemundo Miami)
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