La espectacular captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas especiales de Estados Unidos ha sacudido la política regional y despertado una mezcla de preocupación, humor y especulación pública sobre cualquier posible paso siguiente en la geopolítica caribeña. Aunque Washington ha reiterado que no planea una invasión militar a Cuba, las reacciones no se han hecho esperar y desde analistas hasta ciudadanos en redes sociales especulan —a menudo en tono irónico— sobre qué figuras del régimen cubano podrían encabezar una lista de “objetivos” en caso de un cambio dramático en la Isla.
En el centro de la escena está Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba. Líder cubano en medio de una grave crisis económica y energética, Díaz-Canel ha condenado enfáticamente la operación estadounidense en Venezuela, calificándola de “terrorismo de Estado”. Su postura ha sido firme y alineada con la vieja retórica antiimperialista del régimen, reiterando la solidaridad con Caracas pese a los crecientes temores entre los cubanos de un posible contagio político tras la captura de Maduro.
Sin duda, la figura de Díaz-Canel representa para muchos analistas internos y observadores externos la cara más visible del Gobierno actual. Si alguien se convirtiera en objeto de especulación o sátira, sería él no porque tenga poder real por sí solo —el Partido Comunista sigue siendo el núcleo del liderazgo— sino porque representa institucionalmente al Estado cubano en todos los foros internacionales.
Otro de los nombres que circulan en discusiones políticas o satíricas incluyen a Raúl Castro, considerado un referente histórico con enorme influencia, aunque con una presencia cada vez más simbólica. Su edad y su papel más en la sombra que en la gestión cotidiana hacen que muchas de estas especulaciones sean más irónicas que estratégicas, reflejando el deseo de sectores de la opinión pública de ver cambios drásticos en la cúpula de poder.
El tercero en la lista es Manuel Marrero Cruz, actualmente Primer Ministro de la República de Cuba; una figura muy mediática y criticada; para muchos un verdadero "corcho" en el andamiaje de poder en la Isla.
La idea de que Cuba pueda convertirse en un siguiente paso después de Venezuela genera ansiedad entre la población local aunque muchos hablan más de un colapso del régimen por factores internos —económicos y sociales— que por una intervención externa directa, pero el comentario irónico sobre “abducciones” de líderes se ha convertido en una forma de humor político entre críticos del gobierno.
En definitiva, aunque no existe evidencia de planes reales para una intervención militar en Cuba, la captura de Maduro ha servido de catalizador para que se discuta, con ironía o seriedad, el futuro del liderazgo cubano y qué dirigentes podrían verse “en la mira”, ya sea de la opinión pública o de movimientos políticos más amplios
Fuentes: The Guardian, Reuters, El País
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