El Gobierno cubano pondrá en vigor a partir del 20 de enero de 2026 un incremento en la tasa de peaje de la carretera Vía Blanca Matanzas–Varadero, como parte de un paquete de ajustes tributarios aprobados para el nuevo año. La medida, anunciada oficialmente como una “adecuación gradual”, implica duplicar el costo actual del peaje en uno de los principales accesos al polo turístico más importante del país.
Según las autoridades, el aumento responde a lo establecido en la Ley 113 del Sistema Tributario y busca fortalecer la captación de ingresos estatales en un contexto marcado por la crisis económica, el deterioro de la infraestructura vial y la precariedad del transporte público. El discurso oficial insiste en que las nuevas tarifas se corresponden con la “capacidad contributiva” de los usuarios, aunque no se han divulgado estudios públicos que respalden ese criterio.
Pese al alza, el Gobierno ratificó que se mantienen las exenciones y bonificaciones vigentes, especialmente para los residentes de comunidades cercanas al tramo afectado. En concreto, los conductores con domicilio en La Conchita, Boca de Camarioca, Santa Marta y Varadero, todas localidades del municipio Cárdenas, continuarán beneficiándose de una reducción del 70 % en el pago del peaje.
Asimismo, se conservarán los incentivos para quienes realicen pagos anticipados. Los conductores que adelanten montos comprendidos entre 100 y 500 unidades monetarias recibirán un descuento del 5 %, mientras que aquellos que superen esa cifra obtendrán una rebaja del 10 %. Este esquema, según las autoridades, pretende garantizar una recaudación más estable y previsible.
El Estado aseguró que los ingresos obtenidos por el incremento del peaje serán destinados al Fondo para el Desarrollo del Transporte Público, con el objetivo de apoyar la recuperación de la red vial y mejorar, de forma gradual, los servicios de transportación. No obstante, estas promesas generan escepticismo entre la población, que desde hace años enfrenta carreteras en mal estado, escasez de combustible y una notable reducción del transporte interprovincial.
El aumento del peaje se produce en un momento especialmente sensible, cuando los ciudadanos padecen apagones, inflación y bajos salarios, mientras el turismo —principal beneficiario indirecto de la vía hacia Varadero— sigue siendo una prioridad para el Estado. En la práctica el encarecimiento del peaje termina trasladando nuevos costos a transportistas privados y trabajadores que dependen de esa ruta para su sustento.
Aunque el Gobierno presenta el incremento como un ajuste técnico y necesario, para muchos cubanos se trata de otra carga económica que se suma a una realidad cada vez más asfixiante, sin garantías claras de que los recursos recaudados se traduzcan en mejoras visibles para la población.
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