Otro emotivo encuentro padre-hija se desarrolló en el aeropuerto de La Habana, cuando Deivy Alemán Oropesa recibió a su pequeña hija y a su esposa Yisel Miguel Sarduy, en lo que marca otra visita después de la autodeportación de Alemán.
Esta vez, el motivo fue celebrar en familia las fiestas por el año nuevo. Este caso ha seguido muy de cerca por el periodista de Univisión Javier Díaz, quien ha difundido detalles sobre la autodeportación del cubano y las consecuencias que esta decisión ha tenido para su familia. La historia de Alemán se ha convertido en una narración constante de como las políticas migratorias inciden en las decisiones personales y las necesidades familiares en circunstancias críticas.
Javier Díaz ha señalado que, desde que se conoció el caso, la situación de Deivy fue presentada como un ejemplo de la rigidez del sistema migratorio estadounidense. La autodeportación se produjo después de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) le dio a Alemán la opción de salir voluntariamente antes de una fecha límite o enfrentar la detención y deportación forzosa. En una de sus declaraciones difundidas, Díaz describió cómo, a pesar de no tener antecedentes penales y haber vivido y trabajado legalmente durante años, Alemán se vio obligado a tomar una decisión que separó a su familia.
El periodista explicó que el caso no solo es relevante por el aspecto legal, sino también por los factores humanitarios que lo rodean, especialmente la condición de salud de la hija de Deivy. La menor, ciudadana estadounidense, ha sido intervenida quirúrgicamente en varias ocasiones a corazón abierto y requiere atención médica constante, con posibles procedimientos futuros, lo que ha generado preocupación entre médicos y familiares.
En reportajes anteriores se han difundido testimonios y videos en los que se ve al propio Deivy lamentar la separación de su hija y su esposa, Yisel Miguel Sarduy, y describir el dolor de no poder acompañarlas.
A través de sus publicaciones, Díaz también ha resaltado cómo la historia ha movilizado a la comunidad y generado solidaridad, con personas dispuestas a ayudar a la esposa de Alemán y a su hija mientras esperan el resultado de la petición de reunificación familiar (I-130). Se han compartido mensajes de apoyo y capturas de las campañas iniciadas en plataformas públicas, así como el impacto que la separación ha tenido en la rutina y la estabilidad emocional de la familia.
Además, Díaz ha señalado que este caso ha sido descrito en sus reportes como una ilustración de cómo factores humanitarios, como la grave condición médica de una niña, no siempre son plenamente considerados en las decisiones migratorias actuales, incluso cuando existen mecanismos de reunificación familiar en trámite.
En sus reportes, Díaz ha usado testimonios directos de Alemán y de su esposa para subrayar el impacto humano de la autodeportación, y ha documentado cómo la familia continúa esperando avances migratorios que puedan permitir que vuelvan a estar juntos en Estados Unidos.
Fuente: Yisel Miguel Sarduy
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