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Cubana denuncia la pésima calidad de los alimentos en una pizzería estatal santiaguera

Redacción de CubitaNOW

Sociedad, Cuba

“Perdí mi dinero”, dice una cubana en redes sociales mientras muestra lo que debería ser un pizza y que compró en el local conocido como Scala de Milan, una pizzería estatal en la provincia de Santiago de Cuba.

Yiyi, como se identifica la denunciante en redes sociales, asegura que sintió asco al ver las pizzas que le llevó un familiar a su casa y recomienda a otras personas en la oriental provincia, no comprar nada en ese sitio gastronómico.

“…no vayan a la pizzería de Plaza de Marte, Scala de Milan estatal, 200 cup las pizzas de jamón haciéndole con respecto al precio, competencia al particular, más nunca me quejo de una pizza particular”, asegura con las imágenes de una delgada masa amarilla.



Para la cubana es una rotunda falta de respeto que una cafetería del Estado compita en precios con el sector privado y venda tan horrendos alimentos.

“Es una rotunda falta de respeto y nadie responde a esto, lo más doloroso es que a los niños con las carencias no le importa la falta de calidad y así mismo se las comen, porque créanme da asco, si mi niño me lo hubiese permitido les juro que la boto”, aseguró la internauta en una publicación que ha reunido cientos de comentarios.



Uno de los análisis al respecto correspondió a la doctora Ericka Castellanos Abad quien aboga por la liberación de las fuerzas productivas en Cuba.

“El estado y gobierno cubanos tienen que acabar de entender que su función no es gastronómica, que tienen muchas cosas importantísimas de que preocuparse para estar compitiendo con la empresa privada vendiendo la mier... Que venden”, señala Castellanos Abad.

Para la doctora Ericka los dirigentes tienen que acabar de hacer las cosas bien y agrega “la gastronomía de un país tiene que ser privada, ese es un negocio donde el dueño, bien cerca, vela por la calidad de lo que oferta y garantiza una atención esmerada al consumidor pues este es su fuente de ingresos por lo que el dueño quiere que vuelva, que se haga habitual, que salga satisfecho y lo promocione para vender más y más”.

“Hay que aceptar la ineficiencia y ceder espacios al que sí puede sacar adelante el chiringuito. Hay que liberar las fuerzas productivas pero de verdad, darle libertad de importación y exportación a cuanta empresa privada pueda: ¿cuál es el miedo?”, reclama la cubana que a su vez destaca: “Hay que permitir que el emprendedor gestione legalmente su negocio, que busque alternativas desde esa libertad, que gane bastante y aporte en correspondencia como en todos los países del mundo, que cree empleos, se diversifique, se extienda por el territorio nacional y más allá”.


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