El congresista cubanoamericano Carlos Giménez lanzó un mensaje enérgico que deja claro que, en su visión, el colapso político y social que atraviesa Venezuela debe servir como punto de partida para intensificar la presión contra el régimen comunista en Cuba. Según publicó el legislador en su cuenta de X, el declive venezolano representa una “oportunidad histórica” para reorientar la atención y la estrategia hacia La Habana, con el objetivo declarado de “propiciar el fin del régimen cubano”.
Giménez, representante republicano por el sur de Florida y figura prominente en los temas hemisféricos dentro del Congreso estadounidense, sostuvo que el movimiento que está transformando a Venezuela —llevado al extremo incluso por una operación militar estadounidense que culminó con la captura del dictador Nicolás Maduro— puede ser el catalizador para debilitar al gobierno de Cuba.
Su mensaje fue respaldado por otros comentarios recientes en redes donde, incluso de forma simbólica, se celebra la posibilidad de una Cuba libre y abierta al mundo tras la caída del chavismo.
Para Giménez, la coyuntura es clara: “ya que Venezuela se está desmoronando, estamos puestos para Cuba”, enfatizando que el momento actual —marcado por una tensión política sin precedentes en la región y una ofensiva diplomática y militar estadounidense en el vecino país— puede y debe aprovecharse para intensificar la presión política, económica y social contra La Habana.
Este discurso se inserta en una línea más amplia de declaraciones y propuestas del congresista contra el gobierno cubano, que van desde demandas explícitas para cortar vuelos, remesas y diálogos que fortalezcan al régimen, hasta llamados a denunciar a sus representantes e incluso a revisar acuerdos comerciales para limitar apoyos externos.
Su postura forma parte de un enfoque más agresivo dentro de ciertos sectores del Partido Republicano en Washington, que consideran que la caída de gobiernos autoritarios en el hemisferio debe ir de la mano con estrategias que fomenten cambios políticos profundos en países como Cuba.
Analistas políticos coinciden en que la situación en Venezuela ha agitado debates sobre la proyección geopolítica cubana en la región, así como sobre la vulnerabilidad del propio régimen de La Habana ante cambios abruptos en sus principales aliados. La narrativa de Giménez, aunque controversial, refleja la visión de quienes abogan por un giro drástico en la política exterior de Estados Unidos hacia los regímenes comunistas en Latinoamérica.
Giménez plantea que el posible derrumbe de un régimen aliado puede significar el inicio de un nuevo capítulo en la lucha por la libertad y la democracia en Cuba, y que la comunidad internacional debe actuar con determinación para que ese momento llegue antes.
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