El empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group, advirtió que una eventual transición económica en Cuba requerirá entre 6.000 y 10.000 millones de dólares en su fase inicial y planteó que ese esfuerzo deberá ser financiado principalmente por la diáspora cubana y el gobierno de Estados Unidos mediante un programa de ayuda similar al “Plan Marshall” que reconstruyó Europa tras la Segunda Guerra Mundial.
Saladrigas sostuvo que el financiamiento de ese proceso recaería principalmente sobre dos actores: la diáspora cubana y el gobierno de Estados Unidos. El empresario comparó el posible programa de ayuda con el histórico “Plan Marshall”, el paquete de asistencia económica que Washington impulsó para reconstruir Europa tras la Segunda Guerra Mundial.
“En gran parte ese peso va a caer sobre la diáspora y sobre el gobierno norteamericano. Ese esfuerzo tendría que materializarse en un Plan Marshall para Cuba”, afirmó el empresario durante una entrevista en la que abordó los desafíos de la recuperación económica de la isla.
El planteamiento forma parte de una estrategia más amplia diseñada por Saladrigas para impulsar la transformación económica del país en tres etapas. La primera sería una fase de estabilización que duraría entre dos y cuatro años y se centraría en reactivar la economía interna, fortalecer el sector privado y generar confianza en el sistema financiero.
Posteriormente vendría una segunda fase enfocada en la reconstrucción de infraestructura clave del país. Según explicó, este periodo, que podría extenderse por unos cinco años, incluiría inversiones en puertos, carreteras, aeropuertos, redes eléctricas y sistemas de agua potable, sectores considerados esenciales para el crecimiento económico sostenido.
La tercera etapa sería de carácter estratégico y de largo plazo. En ella, Saladrigas imagina a Cuba convertida en un centro financiero y de negocios del Caribe, comparable con economías dinámicas como Singapur o Israel.
No obstante, el empresario subrayó que cualquier apertura económica significativa dependería de un requisito fundamental: el levantamiento de las sanciones estadounidenses contra el gobierno cubano. “No hay apertura económica con sanciones económicas. Es imposible que se levante la economía cubana bajo esas condiciones”, afirmó.
El diagnóstico de Saladrigas se produce en medio de una profunda crisis económica en la isla. En 2025, el Producto Interno Bruto cubano se contrajo alrededor de un 5 %, mientras el PIB per cápita se situó entre los más bajos de América Latina. Al mismo tiempo, el peso cubano se ha depreciado con fuerza frente al dólar, reflejando la fragilidad del sistema monetario.
Para enfrentar ese escenario, el empresario considera que las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) podrían convertirse en el motor inicial de la recuperación. En su visión, las remesas enviadas por cubanos en el exterior servirían como capital semilla para impulsar este sector.
Saladrigas también advirtió que una transición desordenada podría abrir la puerta a riesgos como la infiltración del narcotráfico y el crimen organizado en las instituciones del país, lo que —según dijo— podría comprometer el éxito del proceso de reconstrucción.
A pesar de los desafíos, el empresario afirmó que una transformación económica bien gestionada podría convertir a Cuba en una de las economías más dinámicas del Caribe en un plazo de 10 a 15 años.
Fuentes primarias:
Declaraciones públicas de Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group.
Datos económicos citados por CEPAL sobre el PIB y PIB per cápita de Cuba.
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