Un buque petrolero procedente de México arribó este viernes a La Habana con 85 000 barriles de crudo destinados a fortalecer el suministro de combustibles de la isla, en medio de una grave crisis energética regional. El Ocean Mariner salió el 5 de enero desde la terminal de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Coatzacoalcos, Veracruz, rumbo a la refinería Ñico López, según datos citados por la agencia AFP.
La llegada de esta carga ocurre en un momento delicado para Cuba, que enfrenta un profundo déficit de energía tras el derrumbe casi total de los suministros de su tradicional proveedor, Venezuela. Durante décadas, La Habana dependió de Caracas para cubrir una proporción significativa de sus necesidades de crudo y derivados en virtud de acuerdos políticos y comerciales, pero en 2025 estas importaciones se desplomaron debido a sanciones internacionales, la crisis económica venezolana y la intervención estadounidense en el sector petrolero del país sudamericano.
Ante ese vacío, México ha emergido como un actor clave para mantener encendidas las termoeléctricas y evitar una situación aún más crítica de apagones prolongados. Expertos en comercio y seguimiento de buques señalan que en 2025 México llegó a superar a Venezuela como principal proveedor de petróleo de Cuba, exportando en promedio más barriles diarios que su vecino sudamericano.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha reconocido que, a raíz de la crisis venezolana, México se ha vuelto un suministrador importante de hidrocarburos para la isla, aunque insiste en que estos envíos se realizan dentro de marcos contractuales o bajo esquemas de ayuda humanitaria. No obstante, muchos de los detalles sobre los acuerdos y las formas de pago entre los gobiernos siguen sin hacerse públicos.
Los vínculos energéticos entre México y Cuba no son nuevos, pero sí se han intensificado en los últimos años. En 2024 y 2025, la subsidiaria de Pemex, Gasolinas Bienestar, fue la encargada de gestionar los embarques de crudo y derivados hacia la isla, respondiendo a la creciente demanda cubana y a las dificultades económicas que enfrenta Cuba para adquirir combustible en el mercado internacional.
Este apoyo mexicano ha funcionado como una suerte de “salvavidas” energético para Cuba, que sin los volúmenes de petróleo enviados desde el norte estaría sumida en apagones aún más severos y constantes. Analistas destacan que, pese a que la producción petrolera mexicana ha estado en declive y que los envíos representan solo una fracción de las exportaciones totales de Pemex, México ha mantenido su compromiso de abastecer a Cuba cuando otros aliados estratégicos como Venezuela no han podido hacerlo.
A medida que continúa la reconfiguración geopolítica en la región, y con la presión internacional sobre los suministros venezolanos, el papel de México como proveedor de combustibles para Cuba se ha vuelto indispensable para amortiguar una crisis que amenaza con agravar aún más las dificultades económicas y sociales en la isla.
Fuente: La Jornada
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