El presidente Donald Trump protagonizó un tenso enfrentamiento con la corresponsal de CNN Kristen Holmes durante un acto en el Despacho Oval, donde interrumpió sus preguntas, la llamó “noticias falsas” y le ordenó callarse. La confrontación no terminó allí: posteriormente, una cuenta oficial de respuesta rápida de la Casa Blanca lanzó ataques personales contra la periodista y llegó a mencionar a sus hijos, en una escalada que volvió a poner bajo el foco la relación entre la administración Trump y la prensa.
El enfrentamiento ocurrió durante un acto en la Casa Blanca en honor al joven salvavidas Ryder Williams, de 16 años. Holmes intentó preguntarle a Trump por unas declaraciones del senador demócrata de Georgia Jon Ossoff, pero el mandatario la interrumpió antes de que pudiera completar la pregunta.
“Cállate, cállate, cállate”, le dijo Trump, mientras cuestionaba su comportamiento frente al adolescente. Cuando la periodista respondió que trabajaba para CNN, el presidente continuó: “Noticias falsas. Eres una persona ruidosa y escandalosa”.
La pregunta de Holmes estaba relacionada con las críticas de Ossoff a Trump y con sus recientes actividades, entre ellas la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca y sus viajes.
El mandatario evitó responder directamente al fondo de la cuestión y calificó a Ossoff de “doble de Pee-wee Herman” ( Pee-wee Herman era el personaje cómico interpretado por el actor estadounidense Paul Reubens, conocido por su apariencia y comportamiento extravagantes).
La controversia aumentó después del intercambio. La cuenta Rapid Response 47, vinculada a la comunicación política de la administración, calificó a Holmes de “vergüenza” para su profesión y la acusó de aprovechar la presencia del joven homenajeado para realizar un ataque contra un miembro del equipo presidencial.
En otra publicación, el mensaje llegó al ámbito familiar al afirmar que algún día los hijos de la periodista se encontrarían con aquella pregunta y “se avergonzarán” de ella.
CNN salió en defensa de Holmes y la describió como una de sus periodistas más respetadas, además de considerar que había formulado una pregunta legítima y de interés público.
El episodio vuelve a generar críticas sobre el trato de Trump hacia periodistas que cuestionan a su administración, especialmente después de otros enfrentamientos públicos con mujeres de la prensa.
La confrontación también reabre el debate sobre los límites del discurso presidencial frente a los medios y la libertad de prensa en Estados Unidos.
Fuente: The Guardian