Un acuerdo alcanzado esta semana pone fin a uno de los conflictos tecnológicos y políticos más prolongados entre Estados Unidos y China: el futuro de TikTok en territorio estadounidense. ByteDance, empresa matriz de la popular red social, anunció la venta de la mayoría de sus operaciones en Estados Unidos a un consorcio integrado por Oracle, MGX, Silver Lake y una entidad vinculada a Michael Dell. La nueva compañía operará bajo el nombre de TikTok USDS y estará controlada en más de un 80 % por capital estadounidense, lo que garantiza que la plataforma continúe funcionando en el país y despeja el riesgo de una prohibición definitiva.
La transacción cierra una disputa que se extendió por seis años y que estuvo marcada por preocupaciones sobre seguridad nacional, uso de datos y posible influencia del gobierno chino. Como parte del acuerdo, la sede de la nueva empresa estará en Estados Unidos y la junta directiva estará compuesta mayoritariamente por ciudadanos estadounidenses. Además, Oracle asumirá la gestión de los datos y el alojamiento en la nube, mientras que el algoritmo de recomendaciones será desarrollado y actualizado dentro del país, cumpliendo con las exigencias de Washington para limitar cualquier acceso extranjero a información sensible.
ByteDance conservará una participación minoritaria del 19,9 %, y su director ejecutivo global, Shou Zi Chew, se mantendrá en su cargo e integrará la junta directiva, lo que sugiere un equilibrio entre continuidad operativa y control regulatorio. El nuevo consejero delegado de TikTok USDS será Adam Presser, exejecutivo de WarnerMedia, acompañado por Will Farrell como responsable de seguridad, una señal clara de que la nueva estructura prioriza la gobernanza y la protección de datos como ejes centrales del modelo de negocio.
El presidente estadounidense Donald Trump celebró públicamente el acuerdo, afirmando que había “ayudado a salvar TikTok” y subrayando que la aplicación pasa a manos de “grandes patriotas e inversores estadounidenses”. También agradeció al presidente chino Xi Jinping, por haber aprobado la operación, lo que sugiere un entendimiento diplomático que va más allá del ámbito tecnológico y que podría influir en otros frentes de la relación bilateral.
Desde Beijing, el portavoz del Ministerio de Exteriores evitó comentar directamente la venta, pero reiteró que la posición de China sobre TikTok ha sido “coherente y clara”, instando a Estados Unidos a mantener un entorno justo y no discriminatorio para las empresas chinas. Aun así, la aprobación de la operación indica un pragmatismo que reconoce la importancia del mercado estadounidense para una plataforma con más de 200 millones de usuarios en ese país y más de mil millones en todo el mundo.
Para los usuarios, el acuerdo significa continuidad y estabilidad: no habrá interrupciones del servicio ni cambios drásticos en la experiencia de uso a corto plazo. Para los gobiernos, representa un precedente en la gestión de conflictos tecnológicos en un contexto de competencia geopolítica. Y para la industria, marca un punto de inflexión en cómo se estructuran las operaciones de plataformas globales cuando chocan con las fronteras de la seguridad nacional. En suma, TikTok se queda en Estados Unidos, pero bajo nuevas reglas y con una arquitectura de control diseñada para satisfacer a Washington sin romper del todo los lazos con su origen chino.
Fuentes: El País - El Clarín.com
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