Los científicos de la NASA han lanzado una advertencia clara: la población debe estar atenta al próximo 8 de febrero, una fecha clave en la agenda espacial. Ese día se abre la primera ventana real para el lanzamiento de Artemis II, la misión que marcará el regreso de astronautas a la órbita de la Luna después de más de 50 años.
La NASA avanza con un desafío muy real: Artemis II. La misión estaba prevista inicialmente para el 6 de febrero, pero ajustes técnicos y el clima obligaron a retrasarla. Ahora, el 8, 10 y 11 de febrero son las únicas fechas posibles. Si no se logra despegar, el lanzamiento se movería a marzo o abril.
La misión Artemis II no aterrizará en la Luna. Su objetivo es probar todos los sistemas críticos en un vuelo tripulado alrededor del satélite natural durante diez días. A bordo de la cápsula Orión viajarán cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto al canadiense Jeremy Hansen. Ellos ya se encuentran en cuarentena preventiva, siguiendo protocolos estrictos antes del despegue.
No todo ha sido sencillo. La nave Orión presenta una falla conocida en su escudo térmico, detectada tras la misión no tripulada Artemis I en 2022. Algunos expertos consideran que el riesgo es alto, pero la NASA asegura que el problema está bajo control y que la tripulación puede regresar a la Tierra de forma segura.
Si Artemis II tiene éxito, será el paso decisivo antes de Artemis III, la misión que promete llevar nuevamente humanos a la superficie lunar. Para la NASA, este vuelo no es solo una prueba: es la base del futuro regreso a la Luna y el primer paso hacia Marte.
Además de esta noticia que, sin dudas mueve al planeta, la NASA responde a una pregunta que muchos se han hecho y que más parece de ciencia ficción que de realidad objetiva: ¿qué pasaría si la Tierra perdiera la gravedad durante solo 7 segundos?
Según la NASA, si la gravedad desapareciera por ese corto lapso, las consecuencias serían inmediatas y caóticas. Personas, animales, vehículos y objetos no sujetos al suelo saldrían despedidos hacia arriba. Los océanos se moverían violentamente, los edificios colapsarían al volver la gravedad y muchas infraestructuras quedarían destruidas. Aunque siete segundos parecen pocos, el daño sería enorme. La buena noticia es que este escenario no es posible en la realidad, ya que la gravedad de la Tierra depende de su masa y no puede “apagarse”.
Así que, mientras los amantes del espacio y los temas selenitas esperan con ansias el 8 de febrero, ya saben los curiosos: nuestro planeta no puede perder la gravedad.
Fuente: La Razón
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