El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha propuesto a Irán un plan de 15 puntos con exigencias estrictas —desde desmantelar capacidades nucleares hasta garantizar la apertura total del estrecho de Ormuz— con la finalidad de suspender el conflicto iniciado el 28 de febrero de 2026. Mientras tanto, el Pentágono despliega fuerzas alrededor del golfo Pérsico y Teherán rechaza las negociaciones, calificando cualquier “acuerdo” como una señal de derrota de Washington.
La administración Trump ha enviado un propuesta formal de 15 puntos a Irán para poner fin a la guerra, según fuentes citadas por El Comercio y otros medios internacionales. El plan incluye medidas drásticas como la eliminación de las capacidades nucleares de Teherán, la entrega de todos los suministros de uranio enriquecido y la clausura de instalaciones clave como Natanz y Fordo. También exige que Irán abandone su financiación de grupos aliados en la región y limite su programa de misiles a fines defensivos.
Un componente esencial de la propuesta estadounidense es la reapertura y libre navegación del estratégico estrecho de Ormuz, una vía por la que pasa cerca del 20 % del petróleo mundial y que ha sido bloqueada de facto desde el inicio del conflicto, generando enormes tensiones globales sobre el suministro energético.
A cambio, Trump promete el levantamiento total de las sanciones internacionales sobre Irán y asistencia para desarrollar un programa nuclear civil bajo supervisión internacional. Según The New York Times, el plan fue transmitido a través de Pakistán, país considerado interlocutor neutral entre ambos gobiernos.
Sin embargo, el gobierno iraní ha rechazado de manera rotunda las condiciones. El Ejército iraní declaró que Estados Unidos estaría “negociando consigo mismo” y tildó la oferta de paz como falsa, instando a Washington a no interpretar como acuerdo una situación de “derrota”. El portavoz militar aseguró también que el petróleo seguirá caro hasta que Irán “garantice la estabilidad de la región”.
La respuesta internacional al plan estadounidense ha sido mixta: mientras Trump busca apoyo de aliados para garantizar la seguridad en Ormuz, varias naciones europeas y asiáticas se han mostrado reticentes a sumarse a la iniciativa militar, prefiriendo enfoques diplomáticos.
Además, informes de Reuters y otros medios señalan que la insistencia de Trump en mantener presiones militares y controlar el estrecho ha generado tensiones no solo con Teherán, sino también dentro de sus filas de aliados globales que cuestionan la estrategia y apuntan a un riesgo de escalada mayor.
En medio de este panorama complejo —con tensiones militares, fricciones diplomáticas y disturbios energéticos globales— la posibilidad de un alto el fuego y un acuerdo de paz queda todavía pendiente de negociaciones reales entre Estados Unidos e Irán.
Fuentes: El Periódico
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