Foto: teleSUR
Los gobiernos de la Comunidad del Caribe (CARICOM) anunciaron este martes el envío de un cargamento de ayuda humanitaria a Cuba, coordinado desde México, cuyo Gobierno se encargará de gestionar con los proveedores los productos destinados a la Isla. En un comunicado oficial, la organización de países del Caribe —de la que Cuba no forma parte— indicó que la iniciativa fue acordada durante la 50ª Reunión Ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno, celebrada del 24 al 27 de febrero en San Cristóbal y Nieves, bajo la presidencia del Dr. Terrance Drew.
La Secretaría de CARICOM, con sede en Georgetown, Guyana, será la encargada de coordinar la operación, que contempla la adquisición de alimentos no perecederos como frijoles, arroz, harina de trigo y conservas, además de leche en polvo, suministros médicos básicos, paneles solares, baterías y tanques de agua. Según la nota, el Gobierno de México identificará a los proveedores y se encargará del envío gratuito de los artículos desde puertos mexicanos hasta Cuba.
El anuncio coincide con la llegada a La Habana del barco atunero Maguro, rebautizado Granma 2.0 por activistas prorrégimen cubanos que integran el denominado Convoy de Solidaridad Nuestra América. La embarcación zarpó del puerto de Progreso, Yucatán, transportando más de 30 toneladas de ayuda humanitaria, incluidos 73 paneles solares para centros de salud, medicinas, productos de higiene y alimentos básicos, donados por varios países. La tripulación estuvo conformada por 32 personas de 11 nacionalidades, en su mayoría activistas de izquierda que apoyan al régimen cubano, afirmando actuar en beneficio del pueblo, aunque sus declaraciones se alinean con la narrativa oficial de La Habana y omiten las violaciones de derechos humanos que reportan organismos internacionales.
La llegada del Granma 2.0 es la primera de varias embarcaciones previstas, cuyo objetivo declarado es “cruzar el muro político y económico del bloqueo a Cuba impuesto por Estados Unidos desde 1962”. Sin embargo, figuras como el político español Pablo Iglesias y líderes socialistas estadounidenses como Medea Benjamin y Manolo de los Santos se hospedaron en hoteles de lujo durante la visita, en un contexto de privaciones para la población cubana y un segundo colapso del sistema eléctrico nacional ocurrido el sábado anterior, mientras activistas extranjeros eran trasladados por la capital y participaron en conciertos y reuniones oficiales con el presidente Miguel Díaz-Canel y la cúpula del régimen.
La situación evidencia un contraste marcado entre la ayuda humanitaria internacional enviada a la Isla y la experiencia cotidiana de los ciudadanos cubanos, reflejando tensiones entre solidaridad declarada y privilegios de visitantes extranjeros en medio de la crisis económica y energética que atraviesa el país.
Fuentes: Comunicado de CARICOM, Cubadebate y Diario de Cuba
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