El mercado informal de divisas en Cuba registra otro salto significativo, con el dólar y el euro encabezando las divisas y alcanzando niveles récord que agravan la pérdida de poder adquisitivo y reflejan el deterioro sostenido de la economía nacional.
El valor del peso cubano continúa debilitándose frente a las principales monedas extranjeras, en un contexto donde el mercado informal se consolida como el principal referente cambiario para la población. Este 5 de mayo, el dólar estadounidense alcanzó los 539 CUP, mientras el euro escaló hasta los 618 CUP, cifras que evidencian una tendencia alcista sostenida en las últimas semanas.
El incremento no se limita a estas dos divisas. La llamada Moneda Libremente Convertible (MLC) también experimentó una subida relevante, situándose a 415 pesos cubanos. Este comportamiento generalizado refleja la fuerte demanda de divisas en la isla, impulsada por la necesidad de acceder a productos básicos que, en muchos casos, solo se comercializan en moneda extranjera.
La brecha entre el mercado oficial y el informal sigue ampliándose. Aunque el Banco Central de Cuba mantiene tasas más bajas, estas no resultan representativas para la mayoría de las transacciones cotidianas. En la práctica, los ciudadanos recurren al mercado paralelo, donde los precios responden de manera más inmediata a la escasez de divisas y a la incertidumbre económica.
Este escenario tiene consecuencias directas en la vida diaria. Cada aumento del dólar o del euro se traduce en un encarecimiento de los alimentos, el transporte y otros bienes esenciales, muchos de los cuales dependen de importaciones. Para quienes reciben salarios en pesos, el impacto es aún más severo: el dinero pierde valor rápidamente, reduciendo la capacidad de compra casi de una semana a otra.
Además, la situación se ve agravada por otros factores estructurales como los apagones frecuentes, la escasez de productos básicos y las dificultades en los servicios públicos. Todo ello configura un entorno de alta inflación que golpea especialmente a los sectores más vulnerables.
Las remesas familiares y el acceso a divisas se han convertido en un salvavidas para muchas familias cubanas. Sin embargo, quienes no tienen esa posibilidad enfrentan mayores dificultades para cubrir necesidades básicas. En este contexto, la evolución del mercado cambiario no solo es un indicador económico, sino también un reflejo directo de la crisis que atraviesa el país.
La continua depreciación del peso plantea serios desafíos a corto y mediano plazo, en un escenario donde la estabilidad económica sigue siendo incierta.
Fuente: El Toque
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