El padre Alberto Reyes Pías, sacerdote católico cubano de la Arquidiócesis de Camagüey, conocido por sus reflexiones pastorales y por publicar con frecuencia en redes sociales sobre la realidad social, política y espiritual de Cuba, nos ofrece su última reflexión.
Reyes Pías reflexiona sobre el desgaste emocional y espiritual que provoca la crisis cotidiana en Cuba y llama a fortalecer la fe, la familia, la amistad y los valores como herramientas para afrontar las dificultades y preparar la reconstrucción del país, en lo que considera una "guerra" sin armas, marcada por las carencias materiales y el desgaste emocional.
En su escrito, afirma que "Cuba es un país en guerra. No hay balas, ni explosiones, ni bombas, pero cada día, a cualquier hora, en cualquier momento, te disparan, te agreden, te atacan", en alusión a problemas cotidianos como los apagones, la escasez de medicamentos, la inflación y las dificultades para acceder a bienes básicos.
El sacerdote sostiene que esas circunstancias provocan un profundo agotamiento interior y advierte que "el alma no tiene huesos y no la ves cuando se rompe", una frase que utiliza para ilustrar el impacto silencioso del sufrimiento sobre las personas.
Ante ese escenario, Reyes invita a preservar la fortaleza espiritual y los vínculos humanos. "Es tiempo de abrazar la fe y de buscar a Dios, de aprender a rezar, de traspasar los umbrales de las iglesias, y de volver a entronizar en nuestros hogares al Cristo que salva", escribe.
También exhorta a fortalecer la vida familiar y la educación en valores. En ese sentido, señala que "es tiempo de cuidar a la familia, de reservar tiempos para estar juntos", y anima a transmitir a los más jóvenes principios como "preferir la honestidad a la mentira, el respeto al robo y a la violencia, la solidaridad al egoísmo".
Palabras del padre Alberto Reyes como cita textual:
“Cuba es un país en guerra. No hay balas, ni explosiones, ni bombas, pero cada día, a cualquier hora, en cualquier momento, te disparan, te agreden, te atacan… con la corriente que se va, o que tarda en llegar, con los medicamentos que no encuentras, con la incomunicación agobiante, con lo que se acaba o se rompe y no puedes reponer, con los precios que no puedes pagar, con el calor del que no puedes escapar, con las mañanas sin desayunar y las noches sin descansar…”
“El día se hace a base de golpes, que aguantas, soportas, esquivas, pero que te van quebrando el alma, te traspasan el espíritu y te dejan exhausto.”
“Y a veces, es tanta la lucha, que ya ni te das cuenta, es tanto el desgaste que no notas que te quiebras, porque el alma no tiene huesos, y no la ves cuando se rompe.”
“Por eso, en medio de esta guerra absurda, necesitamos cuidar el alma, pues cuando todo esto cambie, vendrán tiempos mejores pero no menos duros, porque necesitaremos reconstruirlo todo: lo material y lo espiritual, los edificios y a los que los habitan, las carreteras y a los que las transitan.”
“Es tiempo de cuidar a la familia, de reservar tiempos para estar juntos, y salir, y conversar, y ‘hacer manada’, que son esos momentos en los cuales simplemente se le hace al otro el regalo de ‘estar’.”
“Es tiempo de vivir en la verdad, aunque duela, aunque cueste.”
“Cuidarse en medio de esta guerra, cuidarse y cuidar el alma, porque no lo olvides: el alma no tiene huesos, y no la ves cuando se rompe. Padre Alberto Reyes.
En la parte final de su mensaje, el sacerdote llama a rechazar la violencia, la mentira y las consignas que, a su juicio, alimentan la división, al tiempo que insiste en la importancia de proteger la dignidad humana incluso en medio de las dificultades. Su reflexión concluye con un recordatorio: "Cuidarse y cuidar el alma, porque no lo olvides: el alma no tiene huesos, y no la ves cuando se rompe."
Fuente: Padre Alberto Reyes
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