La imagen de vecinos enfrentados por basura, alimentos, agua o la seguridad de sus barrios refleja una dimensión menos visible de la crisis cubana: el deterioro de la convivencia. En medio de apagones, inflación, escasez y servicios básicos cada vez más precarios, aumentan las denuncias de robos, asaltos y conflictos entre ciudadanos. Los datos disponibles no permiten afirmar que todos estos episodios tengan una única causa, pero sí muestran un escenario de creciente tensión social.
Y es que la crisis también está rompiendo la convivencia; de aquella generosidad y buen ambiente entre vecinos que compartían un poquito de café o una cucharada de azúcar... ¡no queda nada!
Un cruel ejemplo es un video difundido desde el Parque Cristo en La Habana Vieja, atribuido a Adelth Bonne Gamboa, que muestra ese otro rostro del deterioro urbano. Más allá de la imagen concreta, el episodio se inserta en una realidad que se repite en distintos barrios: calles deterioradas, basura acumulada, falta de agua y ciudadanos obligados a resolver por su cuenta problemas que antes dependían de los servicios públicos.
En junio, vecinos de Centro Habana llegaron a establecer una especie de “guerra de las esquinas” por la basura. Algunos limpiaban sus calles, colocaban carteles y hasta contrataban custodios para impedir que otros residentes volvieran a arrojar desperdicios en determinados puntos. En septiembre, un incendio en los alrededores de la iglesia de San Judas Tadeo obligó a los vecinos a utilizar el poco agua que tenían en sus casas para ayudar a controlar las llamas.
La tensión también aparece alrededor de los alimentos. El 4 de septiembre, decenas de personas se abalanzaron sobre un camión que transportaba aceite en La Lisa. Según 14ymedio, el producto alcanzaba precios de hasta 5.000 o 6.000 pesos por litro en el mercado informal.
Mientras tanto, las denuncias de delitos se multiplican. En septiembre se reportaron robos en viviendas y negocios del Vedado, incluido el ingreso de un desconocido a una casa durante la madrugada y el robo registrado por cámaras en un restaurante.
Un informe reciente del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana registró 985 delitos durante el primer semestre de 2026 y documentó 90 asesinatos, frente a 63 en igual período de 2025. El propio informe advierte que los apagones y las dificultades de conectividad pueden provocar un subregistro.
IPS Cuba también ha señalado el crecimiento de la preocupación por la inseguridad, aunque advierte que la ausencia de estadísticas oficiales detalladas impide determinar con precisión cuánto han aumentado determinados delitos.
Así, mientras millones de cubanos enfrentan dificultades para conseguir agua, comida, electricidad o transporte, aparece otra consecuencia: la supervivencia cotidiana puede convertir al vecino en competidor, al desconocido en sospechoso y al barrio en un espacio de desconfianza.
La crisis no solo deteriora calles y edificios. También pone a prueba los vínculos entre quienes todavía intentan sobrevivir juntos.
Fuente: Adelth Bonne Gamboa - Inter Press Service en Cuba
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