Las autoridades de Estados Unidos han endurecido los controles en sus fronteras con nuevas reglas que impactan directamente a los viajeros: ahora, los dispositivos electrónicos personales pueden ser objeto de revisiones más amplias y detalladas.
La actualización normativa, emitida en enero de 2026 por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, redefine el alcance de las inspecciones digitales en puntos de entrada al país. Bajo estas disposiciones, los agentes están autorizados a examinar una amplia gama de equipos, incluidos teléfonos móviles, computadoras portátiles, memorias USB, relojes inteligentes, cámaras, drones y sistemas electrónicos de vehículos, entre otros dispositivos capaces de almacenar información.
Uno de los cambios más relevantes es la clasificación de las inspecciones en dos niveles. Por un lado, están las revisiones básicas, que pueden realizarse sin necesidad de una sospecha previa. Por otro, las inspecciones avanzadas requieren una justificación basada en “sospecha razonable” y la aprobación de un superior.
En ambos escenarios, los viajeros deben colaborar con los agentes, lo que incluye facilitar el acceso a sus dispositivos. Negarse puede tener consecuencias significativas: desde la retención del equipo hasta complicaciones migratorias, como la cancelación de visas o la denegación de entrada al país.
Las autoridades han dejado claro que el contenido almacenado en estos dispositivos puede influir en decisiones migratorias. Mensajes, archivos o información que sugieran intenciones incompatibles con el tipo de visa —como trabajar o estudiar sin autorización— podrían derivar en sanciones. Asimismo, cualquier indicio relacionado con actividades ilegales, como drogas o armas, puede activar medidas más severas.
Sin embargo, la normativa también introduce ciertos límites. Los agentes no pueden acceder de forma deliberada a información almacenada exclusivamente en la nube. De hecho, pueden solicitar que el dispositivo se mantenga desconectado de internet durante la inspección. Además, existen protecciones especiales para materiales sensibles, como registros médicos, información legal confidencial o datos periodísticos.
En cuanto al tiempo de retención, las reglas establecen controles internos: mantener un dispositivo por más de cinco días requiere autorización adicional, y períodos superiores a quince días deben ser aprobados por niveles jerárquicos más altos. Los datos extraídos solo pueden conservarse si están vinculados a una investigación; de lo contrario, deben eliminarse en un plazo determinado.
Cabe señalar que estas disposiciones aplican principalmente a la CBP, mientras que otras agencias federales, como Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, operan bajo sus propios protocolos.
Con este endurecimiento de las medidas, quienes planean viajar a Estados Unidos deben asumir que sus dispositivos electrónicos podrían ser revisados. La recomendación implícita es viajar con información clara y coherente con el propósito declarado del viaje, ya que el contenido digital puede convertirse en un factor clave al momento de cruzar la frontera.
(Con información de Infobae)
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