Alina Fernández, una de las voces más críticas surgidas desde el propio entorno del poder en Cuba, volvió a pronunciarse sobre la realidad de la isla y el legado de su padre, el fallecido dictador Fidel Castro, al que calificó como responsable de un proyecto “fallido”.
Durante una entrevista concedida a Gloria Ordaz, en el programa Encuentro Virtual de Telemundo 51, Fernández ofreció un testimonio cargado de críticas hacia el sistema político cubano y reveló detalles poco conocidos de su vida personal.
A sus 70 años, aseguró que la revolución que marcó su historia fue, en esencia, “absurda” y un experimento que no logró cumplir sus promesas. “Lo poco que he podido hacer es tratar de hablar de Cuba”, afirmó, insistiendo en la necesidad de mantener vigente el debate sobre la situación del país.
Fernández, nacida de la relación entre Fidel Castro y Natalia Revuelta, recordó que durante su infancia desconocía la identidad de su padre, un secreto que se mantuvo durante años dentro de los círculos de poder. No fue hasta los 10 años que supo que el hombre que gobernaba la isla también era su progenitor.
Lejos de la imagen pública que la definía como “la hija rebelde”, hoy se describe como una mujer mayor, abuela, que aún espera ver una Cuba libre. Tras décadas de exilio, su discurso mantiene un tono crítico hacia el sistema político instaurado por su padre, al que responsabiliza de las limitaciones y carencias que enfrentan los cubanos.
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue cuando confesó que regresó a Cuba hace más de una década para despedirse de su madre enferma. Describió ese viaje como una experiencia “agridulce”, marcada por el dolor y la desconfianza.
Según relató, la muerte de su madre estuvo rodeada de circunstancias que considera “sospechosas”, aunque evitó realizar acusaciones directas. Aun así, dejó entrever su inquietud sobre lo ocurrido, mencionando una cadena de eventos que incluyó una caída, una operación y complicaciones posteriores.
Ese regreso no cambió su percepción sobre la isla. “Fue un lugar que no disfruté… solo me trajo problemas y disgustos”, aseguró, reforzando su visión crítica sobre la realidad cubana.
También reveló que no mantiene relación con la familia Castro desde hace décadas, señalando que las diferencias ideológicas dentro del sistema terminan convirtiendo a las personas en enemigos. Para Fernández, esa ruptura es definitiva.
Sobre el futuro del país, reconoció la dificultad de comprender la situación actual de Cuba, marcada —según dijo— por la falta de sentido común en muchas decisiones. A pesar de ello, no pierde la esperanza de un cambio político que permita transformar la realidad de la isla.
Fuente: Telemundo 51
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