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Reportera cubana Luz Escobar recibe premio en España: “Vengo de un país donde el periodista es sinónimo de enemigo”

Redacción de CubitaNOW

Europa, Sociedad, America Latina, Cuba

La periodista independiente cubana Luz Escobar pronunció el miércoles unas palabras en Madrid al recibir el Premio Internacional de Periodismo del diario español El Mundo, resaltando las adversidades de ejercer el oficio en la isla fuera de los marcos gubernamentales y las consecuencias que sufrió por ello.  

“El periplo que me ha traído hasta esta sala ha sido más que complicado y no me refiero solamente a las dificultades de salir de una isla, donde los ciudadanos somos rehenes de un poder que nos trata como niños pequeños a los que se les prohíbe viajar fuera de Cuba cuando no obedecen las estrictas órdenes de un régimen que lleva seis décadas controlando nuestras ideas y nuestra movilidad”, dijo en su discurso la reportera del diario 14yMedio.

“El camino vital y profesional que me condujo hasta este lugar también ha estado lleno de obstáculos, porque vengo de un país donde la palabra "periodista" se ha convertido en sinónimo de "enemigo". Una nación donde los medios locales funcionan como espacios propagandísticos del único partido permitido, donde en las facultades de Periodismo se enseña a reverenciar sin cuestionar al Gobierno y la lista de temas prohibidos supera a aquellos sobre los que se puede indagar y publicar un artículo”, señaló.

Escobar contrastó el peligro de ejercer el periodismo en Cuba con la experiencia de otros países en América Latina, donde incluso asesinan a los reporteros. Sin embargo, subrayó que en la isla el castrismo “ha hecho una sistemática tarea de asesinar al periodismo, de matar esta profesión”.

“El estrangulamiento de la prensa ha sido tal que por mucho tiempo el régimen pudo imponer una única narrativa sobre lo que ocurría dentro y fuera de la isla. Un relato triunfalista sobre la situación nacional y catastrofista sobre la democracia, Europa y todo el mundo occidental”, dijo. “Por ejemplo, vengo de un país donde a la invasión rusa a Ucrania se le ha llamado en los periódicos oficiales "operación militar especial", tal y como ha dictado el Kremlin que se haga”, continuó.

De igual modo, Escobar recordó los inicios del periodismo independiente en Cuba hace décadas “cuando un prisionero político envió el primer pedazo de papel precariamente escrito reportando una golpiza, hizo una denuncia a través de las restringidas llamadas telefónicas o simplemente pintó en una pared un símbolo para transmitir, burlando la vigilancia, un mensaje importante”.

“Ese movimiento de periodismo independiente también me ha traído hasta aquí porque me inspiró a contar la realidad de mi país, me dio valiosos ejemplos a seguir, como el del periodista Raúl Rivero, condenado durante la Primavera Negra de 2003, y el de mi padre, Reinaldo Escobar, expulsado de su profesión en 1988 cuando los vientos de la Glasnost inspiraron a muchos a intentar hacer un periodismo más apegado a la realidad, con rostro más humano”, expresó.

“Formar parte del periodismo independiente cubano es uno de mis mayores orgullos, pero también ha tenido un alto costo personal, familiar y social. He vivido arrestos arbitrarios, amenazas constantes, extensas campañas de fusilamiento de mi reputación y frecuentes cercos policiales alrededor de mi vivienda para impedirme salir. Hubo días en los que ni siquiera pude asistir a una reunión de padres en la escuela de mis hijas porque un operativo de la policía política me lo impedía”, refirió.

Según la reportera, el Premio a la Libertad de Prensa que entrega El Mundo, “llega como un bálsamo y me confirma que hice bien en elegir el camino de la prensa”. Recientemente, Escobar, que llegó a España en compañía de sus hijas y su esposo, el artista Julio Llópiz-Casal, comentó que, en las circunstancias actuales, no tenía fecha de regreso fijada a la isla.

“No tengo ningún apuro por volver a Cuba. La situación es caótica, no sólo para hacer periodismo, porque siempre hemos hecho periodismo en situaciones de extrema contingencia. Sobre todo, para la vida cotidiana y para el activismo que pueda cambiar la sociedad. No sólo queremos cambiar al presidente Miguel Díaz-Canel, queremos que cambie el sistema, que es lo que tiene al país sumido en la miseria”, aseguró. 

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