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Niños cubanos y mendigos pidiendo dinero en La Habana, lo que no puede ocultar el régimen

Redacción de CubitaNOW

Sociedad, Cuba

"Andrajosos, con la mirada apagada y la voz un poco ronca, dos niños piden dinero en Centro Habana. El mayor tendrá catorce o quince años, el más pequeño no rebasa los ocho. Uno está descalzo, con el pelo alborotado y la piel manchada por la mugre. El otro lleva un par de chancletas muy gastadas", informó este miércoles el medio independiente 14ymedio.

Los niños usan una cesta de mimbre para pedir dinero en Belascoaín y Carlos III. "A la esquina donde operan los precoces mendigos llega una señora achacosa, no muy presentable, que sin embargo los regaña por estar pidiendo. '¿Dónde dejaron a su familia?', les dice, sin que los niños sean capaces de responder", narró la citada fuente.

Según 14ymedio, los índices de mendicidad en la Isla se han disparado trágicamente, y si antes solo se veía pedir en las calles a hombres mayores, generalmente alcohólicos, ahora también lo hacen mujeres, discapacitados, enfermos psiquiátricos, adolescentes y niños.

"La mayoría de los adultos están muy deteriorados por el alcohol y la edad. Son los típicos borrachines, que llevan siempre su frasco de plástico para guardar la chispa, el alcohol de cualquier categoría que consumen. La mayoría son hombres adultos", dijo Julia, una vecina de Centro Habana.

"Son cosas que tienen mucho que ver: el colapso de la economía, la eclosión de la miseria y la responsabilidad parental forzosa en el nuevo Código de las Familias. Todo está diseñado para que el Estado pueda lavarse las manos", opinó la vecina a 14ymedio.

"En los bajos de mi edificio se 'alternan' varios mendigos. Hubo uno anciano y muy enfermo, con una sonda desde su colector de orina, siempre manchado por un líquido sanguinolento. Dormía entre cartones y allí mismo orinaba y defecaba, justo frente a la puerta de entrada".

"Hace poco, una vecina bajó a las diez de la noche a botar la basura y uno de ellos aprovechó, empujó la puerta y trató de entrar al edificio. No sé qué pretendía, si acostarse dentro, orinar o instalarse en la azotea. La vecina trató de cerrarle el paso y el hombre se puso agresivo. Desde entonces jamás botamos la basura por la noche", contó.

Julia señaló que "siempre ha habido mendigos, pero ahora son cada vez más agresivos y es habitual que se conviertan en 'inquilinos fijos' de portales y edificios. El cubano no tiene una cultura de dar dinero a los mendigos".

La vecina señaló a 14ymedio que también aumentaron los "mendigos vendedores de cosas viejas, usadas, a veces sucias, en una variedad que va desde ollas, cazuelas y otros enseres de cocina, hasta equipos, enchufes y, por supuesto, zapatos rotos y libros viejos".

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