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Inflación en Cuba encarece también la religión Yoruba: Hacerse el santo cuesta más de 100 mil pesos en Villa Clara

Redacción de CubitaNOW

Sociedad, America Latina, Cuba

En 2021 el gobierno cubano puso en marcha la llamada Tarea Ordenamiento y la inflación, que venía avanzando desde antes como resultado, entre otros factores, de la escasez generalizada, alcanzó rápidamente niveles exorbitantes, que hoy también se manifiestan en la práctica de la religión Yoruba.

Un santero de 85 años en la comunidad del Condado, de Santa Clara, provincia de Villa Clara, explicó al medio independiente CubaNet que el pide a sus ahijados contribuir con lo que puedan. Sin embargo, a su alrededor cada consulta oscila entre los 150 y 200 pesos. Antes del “ordenamiento”, los santeros solían cobrar entre 10 y 15 pesos.

El costo de los “beneficios espirituales” está en correspondencia con el precio de los alimentos. Actualmente, un racimo de plátanos cuesta 350 pesos y es una ofrenda habitual entre los practicantes. Otro santero de Villa Clara que se presenta mediante su nombre de Ocha, Olufandei (denominación del hijo de Obbatalá), explica que el precio para coronarse el santo ronda por los 115 000 pesos, incluyendo el costo de los animales y la parafernalia.

“La religión está bastante caliente. Nada más el piso de un santo está entre los 18 000 y los 25 000 pesos”, dijo. “El derecho de suelo es el dinero limpio que se le da al padrino como pago por la consagración. Es un dinero que se divide entre todas las partes involucradas en el santo: oyugbona, oba oriaté, santeros levantados hasta los hierberos, desollador de animales, botadores de ebbós y cocineros”, detalla.

Pese a las alzas en los precios, varios santeros confirmaron que ha crecido el número de iniciados en los últimos dos años, que coincide con la peor crisis del país y el éxodo masivo de cubanos. “La propia incertidumbre y vulnerabilidad que dejó la pandemia ha condicionado que muchas personas busquen refugio en la Regla de Ocha”, dice el entrevistado al referido medio.

“El pensamiento generalizado es que, como han subido tanto los precios de todo, es mejor sacrificarse ahora que esperar a cuando todo se ponga peor”. Desde Miami, llegan artículos y productos necesarios para la práctica de la santería. Según el reporte, las cuentas, caracoles y ashés de santos son importadas desde otros países por “mulas”, enviadas mediante agencias de paqueterías o traídas a la Isla por personas que vienen a visitar a sus familiares.

“No se ha encarecido solamente la religión. Después del cambio monetario todo se puso más caro”, comenta el propietario de una tienda en la capital del país. “Aquí en La Habana funciona de otra manera: nosotros compramos al por mayor los productos en otras casas religiosas que se dedican a producir esos efectos. Estas mismas se las venden a la gente de otras provincias. Por ejemplo, yo mismo he estado comprando y han llegado personas de Guantánamo que han hecho pedidos con antelación y ellos se los separan para que no se embarquen”, agregó.

“Las importaciones de artículos religiosos son un negocio redondo”, sostuvo otro habanero que promociona sus ventas en redes sociales. “Con lo que vendo me da y me sobra para el pasaje de ida y vuelta”, aseguró.