A pocos días del inicio de la Copa Mundial de Fútbol que organizarán conjuntamente Estados Unidos, México y Canadá, las autoridades estadounidenses intentaron disipar las preocupaciones sobre posibles operativos migratorios dirigidos a los asistentes al evento.
Tom Homan, responsable de las políticas de control fronterizo y una de las figuras más visibles en materia migratoria dentro de la administración estadounidense, afirmó que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) concentrará sus esfuerzos en garantizar la seguridad del campeonato y de los millones de visitantes que se esperan durante la competencia.
En declaraciones ofrecidas a la cadena ABC, Homan explicó que la misión principal de la agencia durante el torneo estará vinculada a la protección de infraestructuras, la prevención de amenazas y la coordinación de medidas de seguridad, dejando en segundo plano la aplicación rutinaria de las leyes migratorias.
Según el funcionario, el objetivo inmediato no será localizar ni detener a personas que se encuentren en el país de manera irregular, sino asegurar que el evento deportivo se desarrolle sin incidentes que puedan comprometer la seguridad nacional.
No obstante, aclaró que la situación migratoria de una persona podría ser tomada en cuenta si surge alguna investigación relacionada con riesgos para el torneo o para la seguridad pública. En esos casos, señaló, las autoridades actuarían conforme a la ley.
Las declaraciones llegan en medio de inquietudes expresadas por algunos grupos defensores de inmigrantes, que temen que la presencia de agencias federales durante el Mundial pueda generar incertidumbre entre visitantes extranjeros y comunidades migrantes residentes en Estados Unidos.
Homan insistió en que la prioridad será identificar y neutralizar posibles amenazas, así como coordinar la protección de estadios, delegaciones deportivas, aficionados y otras instalaciones vinculadas al campeonato.
El Mundial de 2026 será uno de los mayores eventos deportivos de la historia, con partidos distribuidos entre Estados Unidos, México y Canadá. La competición se desarrollará del 11 de junio al 19 de julio y reunirá a millones de aficionados procedentes de distintos países.
Las autoridades estadounidenses han destacado que la magnitud del torneo requerirá una amplia cooperación entre organismos federales, estatales y locales para garantizar la seguridad de jugadores, equipos técnicos y espectadores.
Fuente: EFE
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