Estados Unidos e Israel estarían preparando sus fuerzas para un posible ataque contra Irán a principios de noviembre, después de las elecciones legislativas estadounidenses del día 3. La información, difundida por National Public Radio (NPR) a partir del testimonio de una fuente familiarizada con los preparativos militares, apunta a una nueva escalada de tensión en Oriente Medio. Sin embargo, el despliegue también podría responder a una estrategia de presión para obligar a Teherán a aceptar un acuerdo diplomático, por lo que una ofensiva no está confirmada.
Según la fuente citada por NPR, Israel había considerado inicialmente lanzar una operación militar a mediados de octubre, aproximadamente dos semanas antes de sus elecciones del 27 de octubre. No obstante, el presidente estadounidense, Donald Trump, se habría opuesto a ese calendario.
Washington estaría concentrando fuerzas en la región para disponer de capacidad militar a comienzos de noviembre. Este movimiento permitiría preparar una eventual ofensiva, aunque también podría utilizarse como mecanismo de disuasión para aumentar la presión sobre el Gobierno iraní sin recurrir necesariamente a un ataque.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha mantenido una posición firme frente a Irán y ha convertido la amenaza que representa el régimen iraní en uno de los temas de su campaña política. La proximidad de las elecciones israelíes añade un componente político a un escenario marcado por las tensiones regionales, aunque no demuestra por sí sola que los preparativos militares respondan a intereses electorales.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró que su país está preparado tanto para la diplomacia como para una confrontación militar. Sus declaraciones reflejan que Teherán contempla la posibilidad de un ataque estadounidense e israelí, aunque mantiene abierta la vía de negociación.
Una nueva ofensiva podría elevar la tensión en Oriente Medio y provocar alteraciones en los mercados energéticos, especialmente si afecta a las rutas de transporte de petróleo. Para Cuba, que depende de importaciones energéticas y atraviesa dificultades económicas, un eventual encarecimiento internacional del crudo podría añadir presión a su situación. No obstante, ese impacto dependería de la magnitud del conflicto y de su duración.
Por ahora, los primeros días de noviembre constituyen una posible ventana para una operación, no una fecha confirmada. Los movimientos militares podrían desembocar en un ataque o servir para intentar conseguir concesiones diplomáticas de Irán.
Fuente: The KAWC
Exigen a la Empresa Eléctrica proteger a los residentes de edificios altos en Santa Clara
Hace 1 día