Una mujer de 35 años fue detenida por el FBI y enfrenta un cargo federal por presuntamente proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera, luego de que las autoridades la acusaran de planear un atentado con explosivos contra el Capitolio del estado de Nueva York, en Albany.
Jessica Bowie, residente en Albany, permaneció bajo vigilancia durante más de un mes mientras mantenía comunicaciones con informantes confidenciales que, según los investigadores, se presentaban como facilitadores del Estado Islámico (ISIS). De acuerdo con la denuncia penal, la mujer habría expresado su intención de atacar el Capitolio porque consideraba que determinadas leyes aprobadas por los legisladores eran contrarias al islam.
La cadena ABC News informó que la investigación estuvo a cargo de agentes antiterroristas del FBI, quienes comenzaron a seguir las actividades de Bowie después de detectar publicaciones en internet en las que presuntamente manifestaba apoyo al terrorismo.
Según los documentos judiciales, los agentes encubiertos llegaron a proporcionarle dinero para adquirir materiales destinados a fabricar un artefacto explosivo. También le habrían entregado un arma, municiones y un dispositivo explosivo inerte durante una operación controlada.
Bowie fue arrestada cuando abandonaba una reunión con los agentes y llevaba las armas en una bolsa, según la denuncia.
Las autoridades sostienen que la mujer había realizado al menos cinco visitas a los terrenos del Capitolio para estudiar el lugar, evaluar sus medidas de seguridad y determinar dónde podría producirse un ataque. Los investigadores también documentaron compras de materiales que podían utilizarse para fabricar una bomba, entre ellos clavos que, según la acusación, podían emplearse como metralla.
La denuncia señala además que Bowie habría contemplado utilizar un arma de fuego contra policías o miembros de seguridad en caso de encontrar resistencia durante el supuesto ataque.
Los investigadores afirmaron que sus planes no se limitaban al Capitolio. Según la declaración jurada, también había considerado atacar el Ayuntamiento de Albany y posteriormente mencionó otros posibles objetivos, entre ellos la Casa Blanca y Times Square.
El FBI sostiene que Bowie planeaba abandonar Estados Unidos después de cometer el atentado, aunque supuestamente habría manifestado su disposición a regresar posteriormente para realizar nuevas acciones violentas.
Tras su arresto, durante un interrogatorio, Bowie habría dicho a los agentes que esperaba terminar en prisión. “No hay nada que puedan hacerme, ustedes ya saben lo suficiente”, habría declarado, según un investigador citado en los documentos judiciales.
John Sarcone, primer fiscal adjunto federal del Distrito Norte de Nueva York, calificó el supuesto complot como un ataque contra la democracia y aseguró que las autoridades no lo tolerarán.
Craig L. Tremaroli, responsable de la oficina del FBI en Albany, afirmó que Bowie presuntamente pretendía no solo asesinar a legisladores, sino provocar una paralización del gobierno estatal.
La gobernadora Kathy Hochul informó que las autoridades estatales habían reforzado la seguridad en edificios gubernamentales, incluido el Capitolio, y señaló que actualmente no existe una amenaza inmediata relacionada con el caso.
Bowie enfrenta ahora un proceso federal, mientras las autoridades continúan investigando sus presuntos vínculos y los planes que habría desarrollado antes de su detención.
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