El dictador cubano Miguel Díaz-Canel volvió a utilizar un programa radial para escuchar las quejas de ciudadanos que enfrentan problemas que las instituciones del régimen no han logrado resolver, desde la falta de medicamentos hasta las trabas burocráticas y las dificultades que afectan a personas vulnerables.
Durante la segunda emisión de Criterio Compartido, transmitida por Radio Rebelde, decenas de cubanos expusieron situaciones que evidencian el deterioro de servicios esenciales y la incapacidad de las estructuras estatales para ofrecer respuestas eficaces.
Uno de los reclamos estuvo relacionado con la falta de medicamentos para pacientes que necesitan tratamientos de manera permanente. La escasez obliga a numerosas personas a recorrer farmacias o recurrir a familiares y conocidos para conseguir fármacos que deberían estar disponibles dentro del sistema sanitario estatal.
El problema no es nuevo. La crisis de abastecimiento de medicamentos se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los cubanos, mientras las autoridades continúan anunciando medidas que no se traducen necesariamente en una mejor disponibilidad en las farmacias.
Según la agencia ANSA, durante el programa también fueron expuestos casos relacionados con personas en situación de vulnerabilidad y con ciudadanos que han tenido que enfrentar prolongados procesos burocráticos para obtener respuestas de las instituciones.
Uno de los ejemplos fue el de una mujer que logró avanzar en un proyecto productivo después de hacer público su caso. La necesidad de recurrir a un espacio radial dirigido por el propio gobernante para destrabar un procedimiento administrativo refleja, según los testimonios divulgados, las dificultades que existen para resolver problemas a través de los canales ordinarios del Estado.
Díaz-Canel reconoció la existencia de deficiencias y atribuyó algunos de estos casos a errores o malas actuaciones de funcionarios. Sin embargo, para los ciudadanos afectados, el problema va más allá de conductas individuales: se trata de un sistema caracterizado por la burocracia, la escasez y la falta de respuestas.
El gobernante también habló sobre el envejecimiento de la población cubana y las nuevas necesidades sociales derivadas de este fenómeno. Cuba enfrenta además una profunda crisis económica, con salarios y pensiones insuficientes frente al costo de vida y crecientes dificultades para acceder a alimentos, medicinas y otros productos básicos.
El programa pretende mostrar una imagen de cercanía entre el poder y la población. Pero las llamadas de los ciudadanos terminan exponiendo una realidad mucho más incómoda: los cubanos siguen necesitando acudir directamente al máximo nivel del régimen para intentar resolver problemas básicos que deberían ser atendidos normalmente por las instituciones del Estado.
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