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Cubanos refugiados en Australia tras intentar llegar a EEUU: “Aquí tenemos calidad de vida”

Redacción de CubitaNOW

Sociedad, America Latina, Cuba

Cubanos que recibieron la condición de refugiados políticos en Australia, después de intentos fallidos por llegar a Estados Unidos y de ser retenidos en la Base Naval de Guantánamo, celebraron las oportunidades que el lejano y exótico país les ha brindado.

“Veo que aquí hay más calidad de vida que en otros países del mundo. La salud es gratis y el gobierno te ayuda si te quedas sin empleo para sobrevivir con la renta, electricidad y demás”, dice Ridel Brea en declaraciones a BBC Mundo.

“Si tuviera que volver a elegir, sería Australia 100%. Yo ahora miro por mis hijos, y viendo lo que a veces pasa en Estados Unidos, me da mucha tranquilidad saber que en la escuela ningún niño entrará con un arma”, agregó.

Brea es un opositor cubano que pretendió llegar a Miami en una balsa, pero fue detenido en el trayecto por las autoridades del país norteamericano y lo trasladaron hasta la instalación de Guantánamo. Ahora radica en la ciudad de Brisbane, donde hay una comunidad de aproximadamente 50 cubanos.

Varios de ellos llegaron en condiciones similares a la nación en Oceanía. Con frecuencia, los migrantes de la isla se reúnen y organizan fiestas de salsa en un club de la ciudad. También siguen atentos a la realidad de su tierra natal y participan en actividades políticas pidiendo el fin del régimen comunista de La Habana.

“Pero para los opositores es difícil volver. Temo llegar y que o bien no me dejen entrar o me interroguen”, dice Ridel, que es padre de un niño en Cuba al que no ha vuelto a ver. Su balsa fue interceptada en el mar cuando llevaba un día y medio de viaje.

“Fue casi un regalo de Dios. Porque esa misma noche cayó tremenda tormenta. Al día siguiente fuimos a rescatar otra embarcación cubana que llevaba perdida dos días y con la brújula rota. Demasiado tarde: en la embarcación había un muchacho de 19 años muerto”, relató.

Otro cubano, Richard Morera, acabó como refugiado en Australia tras una experiencia similar a la de Ridel. En 2015, sintiéndose hostigado y amenazado por agentes cubanos debido a su oposición política, decidió lanzarse al mar en un bote, desde Caibarién, en el centro del archipiélago, para tratar de alcanzar territorio estadounidense.

Luego de tres días de navegación, fueron interceptados por una embarcación bahamesa, traspasados a un barco cubano y regresados a la isla. “Me pusieron 6000 pesos de multa y amenazaron con meterme a la cárcel tras acusarme de querer tumbar al gobierno”, dijo.

Ante tales riesgos, volvió a lanzarse al mar, esta vez desde Cojímar. Los guardacostas de EE.UU. lo descubrieron y lo condujeron, después de más de dos semanas retenido, hasta Guantánamo, donde conoció a Ridel. Ambos tenían una historia a su favor para no terminar en manos de las autoridades cubanas.

“Si se prueba que una persona hallada en el mar sufre miedo creíble mediante una entrevista oficial, se supone que esa persona es procesada y puede calificar para un estatus de asilado o refugiado”, explicó Juan Carlos Gómez, director de la Clínica de Inmigración y Derechos Humanos de la Universidad Internacional de Florida.

“Sin embargo, no todos consiguen demostrarlo. Y personas en situaciones similares han sido tratadas de forma distinta. Es lo triste de la ley, depende de quién la interpreta y quién la hace cumplir”, agregó.

Richard y Ridel pasaron alrededor de un año en Guantánamo antes de ser admitidos por Australia como refugiados, en 2016. Su caso y el de otros cubanos eran gestionados a través de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que tramitaba con distintos países el destino de los refugiados.

“Había cubanos que mandaban a Costa Rica, Canadá, Eslovaquia...hasta que llegó nuestro turno y nos dijeron que nos tocaba Australia”, cuenta Richard. “Para donde fuera, pero a Cuba no podíamos volver”, enfatizó.

En Guantánamo recibieron clases de inglés, pero de acento estadounidense, por lo que el primer choque al llegar a Australia fue con el idioma. No obstante, fueron mejorando. Hoy tienen familias en ese país que los acogió y se sienten muy agradecidos por la vida que llevan.