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Conmovedor relato de una periodista cubana sobre dificultades de su familia en Guantánamo: “Resistir no es fácil”

Redacción de CubitaNOW

Sociedad, America Latina, Cuba

Una periodista cubana compartió un conmovedor relato el viernes en redes sociales acerca de las dificultades que atraviesa su abuela y otros familiares en Baracoa, provincia de Guantánamo, en el oriente del archipiélago, ante la actual crisis del país.

Según explicó Claudia Rafaela Ortiz, el texto surgió después de visitar a sus seres queridos en ese territorio y decidió compartirlo como una manera de “pedir respeto”. “Respeto para ellas, para lxs que cargan sobre sus hombros el peso de un país envejecido, sin electricidad suficiente, con escasez de alimentos y medicinas, un país en crisis de cuidados”, dijo.

“Para muchxs, resistir no es una opción. Resistir es simplemente el único camino, lo único que pueden/podemos hacer. Resistir no es lindo, ni poético, ni fácil, resistir es difícil, y para algunxs es más difícil, mucho más difícil. Entonces, respeto” agregó.

En el comienzo de su relato, expone que la abuela “regresó a los fogones de leña, después de casi 15 años”. “Mi abuela regresó a los fogones de leña, no solo porque no tiene electricidad la mayor parte del día, sino porque apenas tiene equipos para cocinar. Los de la Revolución Energética se rompieron hace años, las piezas de repuesto ya no entran a los consolidados y uno nuevo, uno nuevo es imposible, porque ahora solo se comercializan en MLC, los mismos, a precios muy superiores incluso a lo que costaban antes en CUC”, detalló.

“Mis historias de Facebook y Whatsapp algo romantizan el trabajo no remunerado de mi abuela. Claro, son mis ojos detrás del lente, es mi perspectiva, la perspectiva de quien no cocina todos los días con leña, porque tiene gas y electricidad, de a quien le molestan muy poquito los apagones porque come cualquier cosa, o le da lo mismo no comer, de quien no es cuidadora directa ni permanente de ningún anciane, como ella. Yo la miro fascinada y debo esforzarme, lo confieso, para reconocer su tristeza, su rostro cansado, el hastío. Y cuando lo hago, me siento un poco como ella”, apuntó.

A juicio de la autora, las crisis “siempre afectan más a aquellos que ya estaban en desventaja”. “Por eso, la situación energética que vivimos, los apagones, la escasez de alimentos, la falta de medicinas, es una experiencia completamente diferente y más dura para quienes ya estaban en situación de vulnerabilidad”, escribió.

“Mientras mi Tío maldice porque la luz del sol no le alcanzó para terminar de montar unos hierros, porque quería ver la final de la SNB, mientras grita a cada rato pidiendo un vaso de agua, cigarros, los antibióticos, o se queja porque la comida no está lista aún, o es poca, mi abuela atiza un fogón, sopla las brasas, pone el rostro al fuego, al humo, a las cenizas, se queda sin aire, monta una olla”, añade.

También cuenta que la esposa de otro tío puede poner “su plantica eléctrica con unos litros de gasolina que le resolvieron para que la niña pueda dormir con ventilador”. Mientras tanto, su abuela “baña a su mamá y a Tía Pámpara (una hermana de su madre que no tuvo hijos y que también cuida) con un magro candil, les da de comer, las pone a orinar, las lleva a la cama, y les cuela un trago de café antes de dormir”.

“Hoy, cuando me tiré de la cama por el calor, nos dimos un rato balance juntas, casi en silencio. Antes de levantarse murmuró: ¡pienso en ese fogón de leña y se me corta el cuerpo!”, dijo sobre su abuela.

Los constantes apagones, la falta de recursos y de alimentos, así como el encarecimiento general, tiene a los cubanos inmersos en una agobiante situación. La falta de electricidad ha ocasionado una demanda mayor de gas, que el Estado tampoco puede cubrir. Un reporte sobre el Sistema de Atención a la Familia (SAF) en Pinar del Río, relataba recientemente como las unidades debían cocinar alimentos con leña y carbón ante la falta de recursos.