Cuba comenzó a incorporar casas de cambio privadas a su sistema financiero, en un proceso que busca ampliar las operaciones de compraventa de divisas y aportar nuevos datos para la determinación de las tasas oficiales.
La primera entidad de este tipo ya funciona en Santa Clara, provincia de Villa Clara, y su actividad ha sido supervisada por las autoridades financieras cubanas. El funcionamiento de este establecimiento también ha llevado a realizar ajustes en las normas que regulan este tipo de operaciones.
Según información del Banco Central de Cuba, existen además otras solicitudes para establecer casas de cambio privadas en diferentes puntos del país, aunque no se han precisado públicamente cuántas podrían comenzar a operar ni sus fechas de apertura.
Uno de los elementos que las autoridades consideran relevantes es que estas entidades generan información a partir de operaciones cambiarias efectivamente realizadas. A diferencia de las referencias obtenidas de publicaciones en redes sociales o de anuncios de personas interesadas en comprar o vender divisas, los datos de las casas de cambio corresponden a transacciones que han sido ejecutadas, liquidadas y confirmadas.
La información obtenida de estas operaciones puede ser utilizada como referencia para el proceso de actualización de la tasa de cambio oficial correspondiente al llamado segmento 3. Este apartado comprende principalmente a las personas naturales y a los actores económicos no estatales.
La incorporación de establecimientos privados introduce así un nuevo componente dentro del mercado cambiario cubano, en momentos en que las diferencias entre la tasa oficial y las cotizaciones que circulan fuera del sistema bancario han generado distorsiones y dificultades para hogares y negocios.
El establecimiento de Santa Clara representa, por tanto, una primera experiencia para evaluar el funcionamiento de este modelo y la información que puede proporcionar al sistema financiero.
Las autoridades deberán determinar ahora cómo evoluciona esta modalidad, qué alcance tendrá la participación privada y de qué manera los datos procedentes de las operaciones reales serán incorporados al mecanismo utilizado para establecer la tasa oficial.