En medio de una de las peores crisis eléctricas que recuerdan los cubanos, Miguel Díaz-Canel presentó una nueva apuesta tecnológica para enfrentar los apagones: utilizar inteligencia artificial para distribuir de manera más equilibrada las horas sin electricidad. La propuesta no contempla producir más energía ni resolver la falta de combustible, las averías de las termoeléctricas o el deterioro de las redes, sino organizar mejor la escasez existente. En otras palabras, la tecnología podría ayudar a repartir el apagón, pero difícilmente conseguirá encender una central que permanece fuera de servicio.
Miguel Díaz-Canel volvió a poner la tecnología sobre la mesa como posible respuesta a la crisis energética cubana. Esta vez, la protagonista es la inteligencia artificial, presentada como una herramienta capaz de ayudar a organizar los apagones y evitar que determinados municipios permanezcan durante jornadas interminables sin electricidad.
Durante una visita a la Empresa Eléctrica de La Habana, las autoridades reconocieron problemas que van mucho más allá de la organización de los cortes: déficit de generación, escasez de combustible, deterioro de las redes y cientos de transformadores dañados.
Según la propuesta oficial, especialistas de la Universidad de La Habana trabajan en programas que permitirían analizar el comportamiento del sistema eléctrico y distribuir las interrupciones de forma más uniforme entre los municipios capitalinos.
La idea puede sonar moderna, pero tiene una limitación evidente: la inteligencia artificial puede organizar los apagones, pero no fabricar combustible ni reparar una termoeléctrica averiada.
Cuba enfrenta déficits que han superado los 2.000 megavatios y apagones que, según reportes, han llegado a extenderse durante decenas de horas. En algunas comunidades, la falta de electricidad también termina afectando el suministro de agua, la conservación de alimentos y la posibilidad de cargar teléfonos y otros equipos.
Por eso, la propuesta despierta inevitablemente una pregunta: ¿qué cambia para una familia que pasa 20 horas sin corriente si ahora el apagón está mejor calculado por una computadora?
La tecnología podría contribuir a administrar mejor una red eléctrica, pero no sustituye las inversiones necesarias para recuperar la generación, garantizar combustible, reparar las plantas y modernizar las redes.
El anuncio llega además después de otras propuestas oficiales relacionadas con la energía solar y distintas fórmulas para enfrentar la crisis.
Al final, el desafío cubano no parece ser encontrar una manera más sofisticada de repartir la oscuridad, sino conseguir que haya suficiente electricidad para que los apagones dejen de formar parte de la vida cotidiana.
Fuente: Presidencia Cubana
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