Rumores difundidos en redes sociales apuntan a que el líder norcoreano Kim Jong-un habría sufrido una hemorragia cerebral y trasladado de urgencia a un hospital de Pekín. Sin embargo, no hay pruebas verificables que confirmen su hospitalización, un supuesto coma o su fallecimiento.
Las versiones sobre un supuesto deterioro crítico de la salud de Kim Jong-un se extendieron por las redes sociales después de varios días sin apariciones públicas del gobernante norcoreano. Las publicaciones afirmaban que había sufrido una hemorragia cerebral, entrado en coma y sido trasladado al Hospital del Colegio Médico de la Unión de Pekín, en China. Sin embargo, ninguna de esas afirmaciones contaba con pruebas médicas verificables.
El tabloide británico The Sun difundió las especulaciones, atribuidas a publicaciones en internet. La ausencia de información transparente sobre la salud del dirigente contribuyó a multiplicar las versiones, incluidas algunas que anunciaban su muerte. No obstante, que un rumor sea reproducido por varios medios no significa que haya sido confirmado de manera independiente.
La información disponible también exige actualizar el contexto. El 30 de septiembre, la cadena surcoreana KBS informó que legisladores, tras recibir información del Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur, señalaron que Kim pesaba alrededor de 140 kilogramos y tenía un riesgo cardiovascular elevado debido a la obesidad. La misma información indicaba que no presentaba señales significativas de mala salud.
Además, el 20 de octubre, la agencia surcoreana Yonhap informó que los medios estatales norcoreanos habían publicado imágenes de Kim durante una visita a una exposición de ropa y calzado, acompañado por su hija Kim Ju-ae. Según ese reporte, la actividad correspondía al lunes anterior. Esta información contradice las versiones que aseguraban que había muerto, aunque las fotografías oficiales no permiten evaluar por sí solas su estado médico.
La falta de transparencia del régimen dificulta comprobar de forma independiente las condiciones de salud de su máximo dirigente. Sin embargo, esa opacidad no constituye evidencia de una enfermedad grave ni demuestra que haya recibido tratamiento en el extranjero.
Existen antecedentes de especulaciones similares. En abril de 2020 circularon rumores sobre una posible enfermedad grave de Kim, pero posteriormente los medios estatales anunciaron su participación en la inauguración de una fábrica de fertilizantes.
Por tanto, el veredicto debe distinguir entre hechos y afirmaciones sin respaldo: los rumores sobre una hemorragia cerebral, un coma y una hospitalización en China no están confirmados. Las imágenes difundidas recientemente ofrecen evidencia de una actividad pública, pero no sustituyen una evaluación médica independiente.
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